Para hablar de las bebidas de rehidratación oral, es esencial explicar que la deshidratación es una alteración fisiológica derivada del desequilibrio entre las pérdidas y el consumo de agua, que la acompaña en la mayoría de las veces, por el desbalance electrolítico (Lacey et al., 2019).
Tipos de deshidratación
De acuerdo con la literatura, se clasifica en tres tipos principales (Hooper et al., 2014; Reber et al., 2019):
- Hipertónica: pérdida predominante de agua
- Isotónica: pérdida de agua y sales en proporciones similares
- Hipotónica: pérdida predominante de sodio
Para todos los casos, el objetivo terapéutico es restablecer tanto el volumen perdido como la composición de electrolitos mediante soluciones que combinen agua, sodio, potasio y glucosa.
Composición ideal de las bebidas de rehidratación oral
En nuestro país, las soluciones de rehidratación oral (SRO), representan una herramienta esencial para el tratamiento y prevención de la deshidratación asociada a diarrea, vómitos, fiebre, calor o ejercicio intenso. Su desarrollo sigue los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda fórmulas de baja osmolaridad (245 mOsm/L) para optimizar la absorción intestinal de agua sin inducir diarrea osmótica (Srivastav et al., 2024).
Por otro lado, la glucosa cumple un papel clave para el transporte y absorción de sodio-agua en el intestino delgado. De modo tal, cuando su concentración excede lo necesario, puede provocar el efecto contrario (Ofei et al., 2019).
Por esta razón, las fórmulas balanceadas (Pedialyte® 60, Vida Suero Oral®) contienen entre 13 y 14 g/L de glucosa, 1.2 -1.8 g/L de sodio, y proporción adecuada de potasio y cloruros (0.7-0.8 g/L) En contraste, las bebidas deportivas (como Gatorade® o Powerade®) alcanzan concentraciones de 60-70 g/L de glucosa, diseñadas no para uso clínico, sino para reponer energía durante el ejercicio prolongado.
Otras presentaciones como Electrolit®, “sin azúcar” o Suerox®, pueden ser útiles en casos leves de deshidratación o para mantenimiento, pero no sustituyen las SRO cuando existe diarrea o pérdida electrolítica significativa. (Borra et al., 2023; Mohanty et al., 2021).
Uso racional de las bebidas de rehidratación oral
La evidencia clínica indica que las SRO deben emplearse solo cuando existe deshidratación o riesgo real de ella (diarrea, vómitos, sudoración excesiva, fiebre o quemaduras), no como bebida cotidiana o preventiva. Su uso rutinario sin indicación puede conducir a ingestas innecesarias de electrolitos y glucosa. Así mismo, cuadros severos de deshidratación requieren rehidratación intravenosa bajo supervisión médica (Lacey et al., 2019; Hooper et al., 2014; Reber et al., 2019).
En resumen, las SRO no deben de considerarse medicamentos ni bebidas industrializadas con etiquetado de advertencia, puesto que su formulación responde a estándares de salud pública y no a criterios de mercadotecnia.
Las SRO no se diseñan para consumo libre o habitual, su función es terapéutica en función del tipo y grado de deshidratación, y su eficacia está documentada en la reducción de la mortalidad infantil por diarrea y en la recuperación del equilibrio hidroelectrolítico en adultos y deportistas (Ofei et al., 2019; Srivastav et al., 2024). De forma tal, se elige la concentración o marca según las necesidades específicas de la persona.
Jaime Delgadillo Velázquez


Doctor en Ciencias por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Maestro en Ciencias por la UNAM y Licenciado en Nutrición Humana por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Ha participado en proyectos de investigación en el Instituto Nacional de Geriatría y el Instituto Nacional de Medicina Genómica, con líneas enfocadas en sarcopenia, metabolismo y vesículas extracelulares. Cuenta con publicaciones en revistas internacionales indexadas y ponencias en congresos nacionales e internacionales.
Actualmente, es docente en INSUCE y otras universidades privadas, donde imparte asignaturas relacionadas con la nutrición y bioenergética. Su labor combina la docencia, la investigación y la divulgación científica en torno a la nutrición, la fisiología y el envejecimiento saludable.
Referencias
- Lacey J, Corbett J, Forni L, Hooper L, Hughes F, Minto G, et al. A multidisciplinary consensus on dehydration: definitions, diagnostic methods and clinical implications. Ann Med. 2019; 51:232-251.
- Frith J. New horizons in the diagnosis and management of dehydration. Age Ageing. 2023;52
- Hooper L, Bunn D, Jimoh F, Fairweather-Tait S. Water-loss dehydration and aging. Mech Ageing Dev. 2014; 136:50-58.
- Reber E, Gomes F, Dähn I, Vasiloglou M, Stanga Z. Management of dehydration in patients suffering swallowing difficulties. J Clin Med. 2019; 8:1923.
- Srivastav Y, Hameed A, Srivastav A. Rudimentary overview: dehydration recognition and management. Int J Altern Complement Med. 2024;5(1):585.
- Ofei S, Fuchs G. Principles and practice of oral rehydration. Curr Gastroenterol Rep. 2019;21(73):1- 10.
- Borra V, De Brier N, Berry D, Zideman D, Singletary E, De Buck E. Oral rehydration beverages for treating exercise-associated dehydration: a systematic review. J Athl Train. 2023;68(2):1-12.
- Mohanty N, Thapa B, Mathai J, Pai U, Biradar V, et al. Low Osmolarity Oral Rehydration Salt Solution in Management of Dehydration in Children. Indian Pediatr. 2021; 58:266-272.


