Avanzar lento también es avanzar
Vivimos en una época que premia la rapidez: resultados inmediatos y logros visibles. Bajo esa presión, muchas personas creen que si no avanzan rápido, no avanzan, pero el progreso real casi nunca es instantáneo: es acumulativo, silencioso y muchas veces invisible al inicio. Avanzar lento también es avanzar. Y con frecuencia, es la forma más sólida de hacerlo. La comparación acelera la frustración Cada persona parte de condiciones distintas. Comparar tu proceso con el resultado de otros genera decisiones impulsivas: abandonar, cambiar de rumbo sin estrategia o buscar atajos sin fundamento.…

